Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
Ayer pedíamos a la "Llave de David" que nos sacara de la prisión. Hoy, 21 de diciembre, al salir de la oscuridad de la celda, nos encontramos con el primer rayo de luz. Invocamos a Jesús como Oriens: el Sol que nace de lo alto.
"Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia: ¡ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte!"
En la espiritualidad legionaria, esta imagen de la luz no es solo una metáfora; es el corazón de nuestra identidad y de nuestra oración diaria.
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El nombre "Oriente" es uno de los títulos mesiánicos más antiguos. El profeta Zacarías lo anunció: "He ahí a un hombre: el Oriente es su nombre". En el nacimiento de Jesús, "el Oriente de los orientes invade el universo", trayendo un día eterno que no conoce el ocaso.
Como bien decía Frank Duff: "Miren el gran Sol que resplandece en el cielo... El que lo hizo está dentro de nosotros con una Gloria infinitamente mayor". El legionario no camina a oscuras porque lleva dentro al Creador de la luz. Este "Sol de Justicia" viene a disipar las tinieblas del pecado y a guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Si Jesús es el Sol, María es la Aurora que lo precede. Las fuentes nos dicen que el rol de María en la Redención comenzó como "solo el amanecer", preparando el mundo para el Sol.
Para nosotros, esto se hace vida cada vez que rezamos la Catena Legionis:
María es la Porta Orientalis (la puerta oriental), la puerta por la cual entran los rayos del Sol naciente. En el cuadro de la Legión, ella es el Lucero de la Mañana (Morning Star), bañada en los fulgores de la gracia, anunciando que la noche del mundo ha terminado porque el Salvador ya está aquí.
La misión del legionario es reflejar esa luz. Las fuentes nos regalan descripciones preciosas de nuestros modelos:
Edel Quinn: Quienes la conocieron decían que de sus ojos brotaban "chorros de luz procedentes de una fuente oculta". Ella no era la luz, pero estaba tan unida al "Oriens" que lo irradiaba en medio de la selva africana.
Alfonso Lambe: Se le describe como "un rayo de luz desprendido del sol besando la tierra" o como "el primer rayo de sol en una mañana fría". Alfie entendió que la "cristificación" es dejar que el Sol de Justicia brille a través de nuestra propia humanidad.
En el día más largo del año (en el hemisferio sur) o en medio de las fatigas del apostolado, la luz de Cristo es nuestra esperanza.
Sé un reflejo, no la fuente: Como la luna refleja al sol, nuestra labor legionaria debe reflejar a Jesús. María es nuestra maestra en esto: ella es "brillante como el sol" porque está llena de Dios.
Ilumina las "sombras de muerte": Pide hoy una fe que sea "columna de fuego" para llevar claridad a quienes viven en la desesperación o el paganismo.
Confía en el amanecer: Si estás pasando por una "noche de la fe", recuerda a Santa Teresa del Niño Jesús: a veces basta un "rayo pequeñito de sol" para iluminar las tinieblas. El sol siempre vuelve a salir.
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