Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
En el nombre del Padre…
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en
ellos la llama de tu amor.
V. Envía, señor, tu Espíritu y todo será creado.
R. Y renovaras la faz de la tierra.
OREMOS
Oh Dios, Padre nuestro, derrama los dones de tu Espíritu sobre el
mundo: enviaste al Espíritu a tu Iglesia para iniciar la enseñanza
del Evangelio; que sea ahora tu Espíritu el que continúe trabajando
en el mundo a través de los corazones de todos los que creen en
Ti. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Señor, ábreme los labios.
R.Y mi boca proclamara tu alabanza.
V. Dios mío, ve en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén
SE REZA EL SANTO ROSARIO Y LA SALVE
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Jesucristo.
OREMOS
Oh, Dios, cuyo Hijo Unigénito nos obtuvo la salvación eterna por
medio de su vida, muerte y resurrección; concédenos, a quienes
meditamos estos misterios en el rosario de la bienaventurada
Virgen María, imitar lo que enseñan y alcanzar lo que prometen.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
V. Sacratísimo Corazón de Jesús
R. Ten piedad de nosotros.
V. Inmaculado Corazón de María.
R. Ruega por nosotros.
V. San José.
R. Ruega por nosotros.
V. San Juan Evangelista.
R. Ruega por nosotros.
V. San Luis María de Montfort.
R. Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre...
CATENA LEGIONIS
ANTÍFONA. Quién es Esta que va subiendo cual aurora naciente,
bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército
formado en batalla?
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en
Dios, mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitaran todas las generaciones, porque el
Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo, y
su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proeza con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los
hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo
había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su
descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
ANTÍFONA. Quién es Esta que va subiendo cual aurora naciente,
bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército
formado en batalla?
V. Oh María, sin pecado concebida.
R. Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.
OREMOS
Oh Señor Jesucristo,
medianero nuestro delante del Padre,
que constituiste a la santísima Virgen, tu Madre,
madre nuestra y medianera ante Ti,
haz que cuantos a Ti acudieren para pedirte beneficios
se gocen de haberlo conseguido todo por Ella. Amén.
ORACIONES FINALES
En el nombre del Padre…
Bajo tu protección nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos
en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.
V. María Inmaculada medianera de todas las gracias.
R. Ruega por nosotros.
V. San Miguel, San Gabriel y San Rafael
R. Rueguen por nosotros.
V. Todas las potestades del cielo, Legión angélica de María.
R. Rueguen por nosotros.
V. San Juan Bautista.
R. Ruega por nosotros.
V. Santos Pedro y Pablo.
R. Rueguen por nosotros.
OREMOS
Señor,
concédenos a cuantos servimos
bajo el estandarte de María,
la plenitud de fe en Ti y confianza en Ella,
a las que se le ha concedido la conquista del mundo.
Concédenos una fe viva,
que, animada por la caridad,
nos habilite para realizar todas nuestras acciones
por puro amor a Ti,
y a verte y servirte en nuestro prójimo;
una fe firme e inconmovible como una roca,
por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces,
afanes y desengaños de la vida;
una fe valerosa, que nos inspire
comenzar y llevar a cabo, sin vacilación, grandes empresas por tu
gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la columna de
Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que
encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a
aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame
a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe
nuestros pasos por el camino de la Paz,
para que, terminada la
lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el
reino de tu amor y gloria.
Amén
Las almas de nuestros legionarios, y las almas de todos los fieles
difuntos descansen en paz.
En el nombre del Padre…
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