
🎄 Navidad del Señor: el poder de un Dios que se hace cercano
Homilía de M.R.P. Francesco Piloni OFM – Santa Misa de Navidad en la Porciúncula.
✨ Introducción
La Navidad del Señor no es solo un recuerdo litúrgico ni una escena entrañable del pasado. Es un acontecimiento que atraviesa la historia y la vida concreta de cada persona.
En esta homilía pronunciada en la Santa Misa de Navidad, el M.R.P. Francesco Piloni OFM nos invita a contemplar el misterio central de nuestra fe: un Dios que no se aleja, sino que se acerca, un Dios que no domina, sino que ama, un Dios que elige hacerse Niño para sanar el corazón del hombre.
A continuación, compartimos la transcripción traducida al español.
📌 Fuente: Homilía del M.R.P. Francesco Piloni OFM – Santa Misa de Navidad
📹 Video original: https://www.youtube.com/watch?v=_hJr5yd8BHA
🌸 María, la primera en acoger al Emmanuel
🕊️ Homilía de Navidad
Hoy es Navidad del Señor Jesús.
Todo es un canto.
Lo hemos escuchado en la primera lectura del profeta Isaías:
«Prorrumpan en cantos de alegría, ruinas de Jerusalén».
Y luego, en el salmo: «Canten al Señor un canto nuevo».
Esta noche, en la noche santa de la Navidad, los ángeles cantan y los pastores proclaman:
«Gloria a Dios en lo alto de los cielos».
También la segunda lectura, la Carta a los Hebreos, y luego el Evangelio, nos dicen por qué cantar, por qué este día es tan especial, tan único, un día que atraviesa la historia.
Porque Dios, nuestro Dios, no es un Dios lejano, no es un Dios extraño a la historia.
Desde el día en que el hombre eligió pensar que podía bastarse a sí mismo, Dios tiene un único objetivo:
acercarse nuevamente al hombre. Ante el hombre que se ha alejado de la verdad, que se ha alejado de la presencia de Dios, Él busca mil maneras, todas las maneras posibles, para acortar las distancias, para acercarse a cada hombre.
Como un enamorado.
Todos hemos estado enamorados —y esperamos seguir estándolo— de alguien o de algo. Como un hombre enamorado que hace de todo para conquistar a la persona amada, así es Dios con nosotros.
Dios te busca, amigo, hermano, hermana que estás aquí.
Dios te busca, Dios quiere hablarte, pero también quiere escucharte.
Dios quiere perdonarte los errores que están bloqueando tu vida.
Dios quiere que seas feliz.
Pero la felicidad es algo abstracto. Existe un motivo por el cual uno es feliz. Y ese motivo, esta noche, nos ha sido revelado: un Niño ha nacido para nosotros, y es el Hijo de Dios.
Entonces es maravilloso pensar que Dios no quiere que tú sufras la vida, que la soportes pasivamente.
Cada día es un nuevo día, una nueva mañana, una nueva oportunidad… y muchas veces entramos en la jornada como quien la padece.
En cambio, tú puedes elegir cómo vivir ese día.
Dios ha buscado mil maneras, muchísimas maneras. Dios, que había hablado de muchas formas, hoy nos ha hablado a nosotros.
¿Por qué? Porque no es bueno que sigas ilusionado creyendo que puedes ser Dios de ti mismo.
Entonces Dios ha hecho su elección. Nuestro Dios es maravilloso porque elige.
Y elige de una manera absolutamente fuera de esquema: se declara como un enamorado. Un enamorado que se declara haciendo un gesto inmenso: donándonos lo más precioso que tenía: a su Hijo, Jesús.
Cuando Dios quiere cambiar el mundo, cuando Dios quiere cambiar la historia, no manda un ejército: manda un Niño.
Cuando Dios quiere cambiar el corazón de un hombre o de una mujer, te envía a alguien de quien cuidarte.
Como te cambió a ti cuando fuiste padre o madre al nacer un hijo. Después uno incluso se acostumbra… y el corazón puede volver a endurecerse.
Cuando Dios quiere cambiar el corazón, envía algo tierno, algo de lo cual hacerse cargo.
Este es el poder de Dios. No el poder de los ejércitos.
Esta noche escuchamos que César Augusto manda hacer un censo:
para contar cuántos hombres tiene,
para medir su fuerza económica,
su fuerza militar.
El actuar de Dios es otro.
Amigo, amiga, presta atención: el actuar de Dios no es el actuar del hombre.
Dios no hace censos.
No te cuenta como un número.
Tú no eres un número para Dios.
Tú cuentas para Él.
Eres precioso para Él.
Eres amado, eres deseado.
No eres un error en este mundo.
No es lo mismo que estés o que no estés.
Tu presencia en este mundo es importantísima, porque hay cosas que solo tú puedes hacer.
Y esto solo Dios te lo dice.
Ante Dios, tú eres la cosa más bella que Él tiene en su corazón.
Cada persona cuenta.
Jesús nace en la noche como Emmanuel, Dios con nosotros, para rescatarnos y liberarnos de la noche del corazón. Cuando todo lo ves oscuro, Dios trae la luz.
Nace Niño, ¿por qué? Para que no tengas miedo de Él.
Porque si tienes miedo incluso de un niño, estamos mal.
Y este mundo está mal, porque tiene miedo de los niños que “molestan”.
Hoy hay restaurantes “child free” - "sin niños"; vuelos “sin niños”. Porque no debemos ser molestados.
Y, sin embargo, estamos cada vez más hinchados… y más solos y tristes.
Dios es serio.
Y trata tu inteligencia con seriedad.
Nace Niño para que tú, lleno a veces de miedos, puedas acercarte y cuidarlo.
Quiere sacar a la luz toda tu ternura, esa humanidad que las heridas han endurecido.
¡Qué maravilla!
Dios que se hace Niño.
Él quiere una relación de amistad contigo.
No quiere quitarte la libertad: ante tu libertad, Dios se arrodilla.
Solo te pide que le des la posibilidad de darse a conocer y que tú te abras a Él.
El Evangelio dice que quienes no lo acogieron se quedaron ilusionados creyendo tener la vida en sus manos. Pero no la tenemos.
En cambio, dice san Juan: «A cuantos lo recibieron, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios».
Escuchaste bien: les dio el PODER.
¿Y cuál es ese poder?
No el poder de destruir,
no el poder de humillar,
no el poder de herir.
El poder que Dios da a sus hijos es ser omnipotentes en el amor.
Esto no es poesía.
Tú sabes muy bien cuándo has sido amado,
cuándo has podido amar,
cuándo el corazón se ensancha
y vuelve la esperanza.
Ese es un poder que solo los hijos de Dios tienen.
Para concluir:
Presta atención a qué poderes sigues cada día, qué poder buscas.
Te fue dado el poder de ser hijo amado, salvado y perdonado.
Este mundo te enseña a correr.
Pocos te enseñan a detenerte.
Nadie te enseña a levantarte cuando caes.
Este Niño ha vivido todas las etapas de la vida, incluso las caídas, para decirte que no estás solo.
Jesús viene a vivir desde dentro lo que tú vives.
El poder del amor que vence toda muerte.
Hoy recibirás muchos regalos, pero el regalo más grande ya te ha sido dado.
Acógelo.
Conócelo.
Síguelo.
Feliz Navidad de corazón.
🎁 Cierre
Para quienes caminamos en la espiritualidad legionaria, esta homilía es una llamada clara: volver al centro, volver al Niño, volver al amor que transforma sin imponer.
María, primera discípula, nos enseña a acoger, a guardar en el corazón, a ofrecer nuestra vida como espacio donde Dios pueda nacer hoy.
Que esta Navidad no pase como una fecha más, sino como un encuentro real con el Emmanuel,
el Dios que te conoce, te ama y te confía el poder más grande: amar como Él.
Fuentes Consultadas y Referencias de Autoridad:
Comentarios
Publicar un comentario