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Como católicos en América, hay un evento milagroso que no es solo una "novedad", sino el fundamento de la fe de un continente entero: las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América.
El Siervo de Dios Frank Duff, con su agudeza espiritual, nos invita a reflexionar sobre la asombrosa indiferencia hacia este santuario, que, a pesar de su inmensa importancia, sigue siendo menos conocido globalmente que otros. Pero, ¿por qué deberíamos prestarle más atención?
La respuesta es simple y rotunda: Guadalupe fue una intervención sobrenatural de proporciones históricas, que convirtió a una nación entera, de golpe, del paganismo al cristianismo, reemplazando el odio por la unidad y el amor. Es un fenómeno que cambió para siempre el destino de México y de toda América.
A continuación, reproducimos las profundas reflexiones de Frank Duff, quien desglosa el contexto dramático de la conquista, el momento crítico que se vivía, y, sobre todo, las pruebas científicas irrefutables de la autenticidad de la tilma de San Juan Diego.
Siervo de Dios Frank Duff, Fundador de la Legión de María
(artículo textual)
Posiblemente, debido al crecimiento de las ideas materialistas y a la consiguiente preocupación de fortalecer la propia fe, hay un anhelo de apoyos visibles de esa fe. Se da crédito con entusiasmo a supuestas apariciones, y las muchedumbres se apresuran a proclamarlas antes de que la Iglesia haya tenido tiempo de emitir un juicio sobre ellas, y aun cuando se haya pronunciado en contra de ellas... Apariciones auténticas, como Lourdes o Fátima, son relegadas a un segundo plano... Lo que es realmente desconcertante es la indiferencia mostrada por esos devotos hacia las apariciones reconocidas como auténticas. Al parecer, el elemento especial que se requiere tiene que ser la novedad. La novedad está por encima de la autenticidad.
No obstante, no voy a tratar ese tema. Mis observaciones han sido de mera introducción al estudio de un santuario que, aunque está consiguiendo una atención creciente en América, es poco conocido en otras partes del mundo... A pesar de todo, es algo que representa una de las mayores intervenciones sobrenaturales de todos los tiempos. Me refiero a Nuestra Señora de Guadalupe de México.
¿En qué sentido fue algo realmente histórico? Pues bien, supuso la entrada de Nuestra Señora en la historia de México de una forma importantísima, hasta el punto de alterar todos los aspectos de la vida del país. Convirtió a México, de un golpe, del paganismo total al cristianismo total, de la división a la unidad, del odio al amor. Como fenómeno, merece un lugar junto a acontecimientos tan importantes como la conversión de Constantino... Seguramente entonces la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe debería recibir más atención de la que recibe. De este tema voy a hablar.
Comienzo ambientando el dramático acontecimiento. El descubridor oficial de América es Cristóbal Colón... Desembarcó en San Salvador, en las Bahamas, el 12 de octubre de 1492.
Cuando estos valientes exploradores desembarcaron de sus tres navíos, de los cuales la nave capitana se llamaba con toda propiedad Santa María, su forma instintiva de proceder fue organizar una procesión encabezada por un sacerdote franciscano que llevaba un crucifijo. Desfilaron por la playa arenosa; luego plantaron el crucifijo en la arena y todos cantaron el Te Deum.
Esta toma de posesión del Nuevo Mundo en nombre de Dios debió ser un espectáculo profundamente conmovedor...
... Además, las tradiciones de México hablan de un hombre de inmensa estatura que llegó del Atlántico hacia el año 700 d. de J.C. y que predicó a los Toltecas, que eran los predecesores de los Aztecas... Dijo que se llamaba Chuchulain y que venía de la Isla de Santos y Eruditos. Los restos de estas enseñanzas sobrevivieron durante mucho tiempo entre la gente y posteriormente se demostró que fueron un gran factor en la rápida aceptación del cristianismo.
Voy a exponer ya el preludio inmediato a la intervención de Nuestra Señora. En 1519 Cortés, el conquistador español, desembarcaba en México... Encontró allí una auténtica civilización. Pero su religión era una horrible forma de paganismo basado en la idea del sacrificio humano. Se halla consignado que en los grandes días de fiesta del Imperio Azteca hasta 25.000 personas eran ofrecidas anualmente a los dioses.
La conquista del país fue acompañada de la brutalidad normal de la guerra. Esta se acentuó después de la marcha de Cortés y produjo un odio feroz hacia los conquistadores... En los diez años posteriores a la conquista se habían conseguido pocas conversiones, y en el momento del acontecimiento que voy a describir se dice que estaba a punto de lanzarse una rebelión general para exterminar a los españoles...
Fue una coyuntura crítica, un momento de tensión suma en que algo tenía que romperse. El destino de México y quizás de España estaba en el platillo de la balanza. El problema quedó totalmente zanjado con la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe.
Habían pasado 39 años desde que Colón desembarcara. El 9 de diciembre de 1531, fecha entonces de la fiesta de la Inmaculada Concepción, un devoto indio cristiano llamado Juan de Diego, de 57 años de edad, iba a misa... En una colina de Tepeyac, a pocas millas de la Ciudad de México, se encontró con una hermosa señora, que se dirigió a él en su propia lengua... Se identificó a él como "Santa María, siempre Virgen, Madre del Dios Verdadero". Con total sencillez él reconoció y escuchó el encargo que le dio: "Vete al obispo de México y dile que quiero que se construya un templo aquí en mi honor".
Sin dudarlo, fue a casa del obispo Juan de Zumárraga, franciscano... Juan volvió a la colina para ver a la señora... Ella le volvió a enviar a repetir su mensaje. No hace falta decir que fue considerado como un pelmazo y despachado por el obispo, que le dijo que la señora debería venir ella misma o, si no, dar una señal para probar quién era.
De nuevo estaba ella esperándole y Juan repitió lo que el obispo le había dicho. La contestación de la señora fue que tenía que ir a lo alto de la colina a recoger las flores que encontrase creciendo allí y llevarlas al obispo. Subió a la cumbre, que era no solamente rocosa y árida, sino que estaba también helada entonces. Vio una gran abundancia de rosas exquisitas, que recogió y llevó a la señora. Ella las puso bien en su tilma o manto con sus propias manos.
Luego él fue al obispo y con dificultad logró ser recibido... Abrió su manto y las rosas milagrosas cayeron al suelo. Pero pareció que no hicieron ninguna impresión en el obispo, que se arrojó de rodillas ante el manto vacío que Juan tenía ahora abierto. Tenía razón para su asombro y actitud de reverencia, pues en el manto estaba impresa la imagen de la señora como Juan la había visto en la Colina de Tepeyac.
El obispo había pedido una señal y se le había dado una. Era suficiente. El obispo ordenó que se construyera una capilla al pie de la colina de Tepeyac para acoger el cuadro milagroso. Esta capilla... fue construida en 14 días por indios y españoles, que trabajaron juntos con una unidad que acababa de nacer.
Durante su solemne traslado a la nueva capilla un indio fue casualmente atravesado por una flecha y murió. Su cuerpo fue llevado ante el cuadro e inmediatamente volvió a la vida. Fue uno de los que posteriormente consagraron su vida a ayudar a Juan Diego a explicar el cuadro y a enseñar el catecismo.
... En 1754 el Papa Benedicto XIV daba la aprobación formal del cuadro. Con relación al acontecimiento que el cuadro conmemoraba el Papa citaba el salmo 147: "A ninguna otra nación se le ha hecho semejante favor".
El relato del asombroso hecho comenzó a extenderse por el país, y los indios vinieron en número creciente a ver la imagen y a oír el relato. Desde la mañana hasta la noche, Juan repetía los detalles y explicaba la fe católica... En siete años toda la población de México, ocho millones, se bautizó. El nubarrón de la rebelión quedó disipado de un golpe. La comprensión y unidad entre indios y españoles ocupó el lugar del odio insano...
Ahora voy a detallar algunas extraordinarias circunstancias que constituyen una prueba indudable de la autenticidad del cuadro. El manto que Juan llevaba... estaba hecho de lo que se llama fibra de ayate. El ayate se hacia de un vegetal llamado maguey... A pesar del paso de 450 años, éstos permanecen vivos aunque durante los primeros 116 años no fue protegido por ningún cristal... No, ciertamente la pintura superaba la capacidad de cualquier artista de México de entonces, dejando de lado además el hecho de que habría sido imposible pintar sobre aquella superficie.
... El ayate, siendo como es una sustancia vegetal, se pudre... Si no se usa, la sustancia puede durar quizá 25 años. Pero, en este caso, después de casi 450 años, la sustancia no se ha corrompido, permanece fuerte como era al principio, y el cuadro no se ha deteriorado en lo más mínimo... Más aún, el examen moderno al microscopio no muestra ningún rastro de pintura o de uso de pincel. La imagen es de naturaleza fotográfica; una fotografía ha quedado impresa allí sin usar ni pintura, ni pincel, ni cámara fotográfica. Y esto tiene lugar siglos antes de que el arte de la fotografía fuese descubierto.
Esta recentísima investigación ha revelado lo que es quizás el rasgo más asombroso de todos. El examen de los ojos de la imagen a través de un microscopio muestra claramente el reflejo, en cada uno de ellos, de varias personas en una habitación. Estos reflejos son tan fieles y tan naturales como lo serian en unos ojos normales...
Es como si Nuestra Señora estuviese de pie en la habitación y sin intervenir ningún aparato fuese fotografiada en el manto, reflejando sus ojos con naturalidad la escena que hay ante ella. Aparecen así tres personas, una de ellas es positivamente identificada como Juan Diego. Las otras serían... El Obispo Zumárraga, Juan González o Don Sebastián y Fuenleal...
... He aquí otro aspecto de esa "fotografía". Los observadores críticos dicen que representa a Nuestra Señora no como india, sino como perteneciente al Oriente Medio; o, dicho en otras palabras, como judía, que es lo que ella era.
Una de las circunstancias importantes relacionadas con el cuadro ha sido su conservación a pesar de la explosión de una potente bomba de relojería oculta en un ramo de flores y colocada ante el cuadro en los primeros años de este siglo... La bomba explotó con un efecto realmente destructor produciendo grandes daños en la basílica. El cuadro, incluido su marco y cristal, permaneció indemne a pesar de que un pesado crucifijo de hierro que estaba delante sobre el altar quedó totalmente retorcido y desfigurado.
Hay otra lección significativa que aprender de esta epopeya de la conversión original de México. Fue iniciada y fomentada por Nuestra Señora, pero la presentación de la fe fue hecha por Juan y el pequeño grupo de indios que le ayudaron. Nuestra Señora se sirvió de ellos porque conocían la lengua y porque los indios no tenían ningún recelo de ellos... la conversión de México en siete años dependió de aquel grupo de apóstoles de Tepeyac, que incansablemente explicaron el relato cristiano a las muchedumbres que se agolpaban diariamente...
¿No vemos en esa proeza apostólica de éxito único la misma esencia de la idea de la Legión [de María], la movilización bajo los auspicios de María de la gente normal en el trabajo de evangelización? Es el principio de la levadura que nos propuso nada menos que Nuestro Salvador, la cual puede ser empleada para impregnar toda la masa.
Es un hecho asombroso que solamente a un lugar del mundo van más peregrinos que a Guadalupe. ¿Cuál es? ¿Lourdes? ¿Fátima? Ninguno de ellos. Es Roma. Sólo al centro de la cristiandad acuden anualmente más peregrinos que a Guadalupe.
Cuando se considera el carácter inmediato y total de la conversión que aquella aparición llevó a cabo, uno no puede menos de anhelar que alguna de las grandes zonas de necesidad espiritual de hoy se convirtiese en el centro de un acontecimiento semejante... Por eso repito la pregunta: ¿Qué podemos hacer para llevar a Nuestra Señora a China?
El mensaje de Frank Duff es claro, potente y atemporal: la autenticidad de Nuestra Señora de Guadalupe no reside solo en un relato piadoso, sino en una serie de milagros verificables que la ciencia moderna solo ha podido confirmar.
La imagen, que resiste el paso del tiempo, las explosiones y la corrosión de la fibra vegetal, es el documento fundacional de la fe americana.
Pero hay un último punto crucial que Duff subraya, y que conecta directamente con la misión de todo creyente: la conversión de México no fue lograda solo por la aparición, sino por el apostolado incansable de laicos como San Juan Diego y los conversos que lo asistieron. Ellos fueron el eslabón humano que llevó la fe a su propio pueblo en su propia lengua, siguiendo el modelo que Nuestro Señor nos dio (la levadura en la masa) y que inspira el movimiento de la Legión de María.
Si una sola aparición, acompañada por la colaboración ferviente de unos pocos laicos, pudo transformar un imperio de odio en una nación de fe en solo siete años, ¿cuál es el potencial de tu propia vida de fe? La Virgen de Guadalupe, cuyo manto nos muestra la única "fotografía" que el Cielo nos ha regalado, nos llama a dos cosas:
Profundizar en la certeza de la fe: No buscar la novedad, sino la verdad, respaldada por la Iglesia y por el milagro constante de su imagen.
Activar la misión laica: Ser, como Juan Diego, el mensajero dispuesto a llevar a Jesús y María a nuestro entorno con la misma sencillez y fervor.
Nuestra Señora de Guadalupe, ¡ruega por nosotros!
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