Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
Llegamos al 22 de diciembre. En la recta final del Adviento, la Iglesia levanta la voz para invocar a Jesús con un título de alcance mundial: Rex Gentium.
"Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular que haces de dos pueblos uno solo: ¡ven y salva al hombre, que formaste del barro de la tierra!"
Para un legionario de María, esta antífona no es solo una plegaria litúrgica; es la definición misma de nuestro sistema y nuestra misión. No buscamos conquistar territorios en un mapa, sino el "mapa íntimo" del corazón humano para el verdadero Rey.
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La antífona llama a Jesús la Piedra Angular. En la arquitectura, esta es la piedra que une dos muros que antes estaban separados. Jesús viene a unir lo que el pecado dividió: razas, idiomas y culturas.
Como nos dicen las fuentes, el reinado de Cristo no es un título estático, sino una meta dinámica. Él es el "Prometido de todas las naciones". En la Epifanía, vemos que los gentiles (las naciones) lo encuentran precisamente porque encuentran a María. Sin la Madre, el mundo no llega al Rey. Por eso, el fin de la Legión es "ensanchar las fronteras del reinado de Cristo" estableciendo el reino de la Eucaristía en cada corazón.
Si hay alguien que encarnó el espíritu del O Rex Gentium, fue el Siervo de Dios Alfonso Lambe. Las fuentes destacan que el celo por el Reino de Dios devoraba su alma. Su interés apostólico era "tan amplio como el mundo".
Para Alfie, no existían barreras de idioma, cultura o raza, porque veía a nuestro Señor en cada persona. Como un nuevo San Juan Bautista, preparó los caminos del Rey en numerosas naciones sudamericanas, desde las selvas hasta las grandes urbes. Alfie nos enseñó que, para un legionario que comprende la doctrina del Cuerpo Místico, "todo el mundo le pertenece" y ninguna alma debe quedar fuera del redil del Rey.
No podemos hablar del Rey de las naciones sin mirar a su Reina. María es la "más poderosa Capitana de las huestes de Cristo Rey". San Buenaventura la saluda con un título que estremece: "Dominadora de las naciones y Reina de los reyes".
Sin embargo, su reinado no es de poder mundano, sino de amor y caridad. Ella es la Reina de la Paz que intercede por la unidad entre los pueblos. La Legión busca "implantar el estandarte de Cristo Rey" sobre las ruinas del mal, pero lo hace siempre bajo el mando de esta Madre, cuya dulzura es la principal vía de acceso a los nuevos dominios de la gracia.
Hoy se nos invita a tener un corazón "católico" (universal), que no se conforme con su pequeño grupo, sino que suspire por la salvación de todos.
Reza por las naciones: Hoy, al rezar la Catena , ofrece tus oraciones por aquellos países y culturas donde el nombre de Jesús aún no es conocido o es perseguido.
Sé "piedra angular": Busca ser un instrumento de unidad en tu consejo o en tu praesidium. El Rey de las naciones quiere que "hagamos de dos pueblos uno solo".
Renueva tu lealtad: Dile al Señor: "Que solo Tú reines, para que solo Tú triunfes en mi vida". Haz que tu servicio legionario sea un acto de vasallaje amoroso al Rey de la Gloria.
Ero Cras... El mensaje está casi completo. Hoy sumamos la R de Rex. Ya tenemos R-O-C-R-A-S. ¡Solo falta una letra para que el Señor nos diga cuándo vendrá!
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