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No es un “reemplazo” de la Eucaristía, sino una extensión del corazón, que anhela al Señor presente en el Santísimo Sacramento.
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La comunión espiritual:
Te une profundamente con Jesús Eucaristía.
Te dispone para una Comunión sacramental más fervorosa.
Fortalece la fe cuando no puedes asistir a Misa.
Alimenta la vida interior.
Mantiene encendida la presencia de Jesús en el alma durante el día.
Te ayuda a vivir unido a María, modelo perfecto de comunión.
| Comunión Sacramental | Comunión Espiritual |
|---|---|
| Se recibe físicamente a Jesús en la Eucaristía. | Se recibe espiritualmente por deseo y amor. |
| Requiere estar en gracia y asistir a Misa. | Puede hacerse en cualquier momento y lugar. |
| Es el modo pleno de recibir a Cristo. | Dispone el corazón para la sacramental. |
| Comunica gracias ex opere operato. | Comunica gracias por la fe y el deseo. |
Ambas se complementan: la espiritual prolonga y prepara la sacramental.
Aunque muchos santos hablan explícitamente de la comunión espiritual (Santa Teresa, San Alfonso, San Juan Pablo II), la espiritualidad mariana —especialmente la enseñanza de San Luis María Grignion de Montfort— la eleva a un nivel místico.
Para Montfort, toda comunión, sacramental o espiritual, debe vivirse:
En fe pura,
En humildad total,
A través de María, como medio más perfecto para unirse a Jesús.
Esta perspectiva es profundamente afín a la espiritualidad que inspira a la Legión de María: unión con Cristo por María, en la vida sacramental y en el alma.
Aquí tienes un método completo, claro y profundamente mariano.
Actitudes clave:
Fe
Humildad
Deseo de unión
Arrepentimiento
Confianza en María
Di interiormente:
“Señor, no soy digno. Pero te deseo, te busco, te necesito.”
Los cuatro actos básicos o fundamentales propuestos para realizar bien una Comunión Espiritual están aseguran que la práctica se lleve a cabo con la disposición interior correcta, más allá de la mera repetición de palabras.
Estos actos se centran en establecer una unión con Jesucristo realmente presente en la Eucaristía:
A. Un Acto de Fe
◦ Consiste en creer firmemente que Jesús está realmente presente en la Eucaristía. Dile:
“Creo que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento.Como no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.”
B. Un Acto de Amor
◦ Consiste en declararle tu amor sobre todas las cosas. Dile: Te amo sobre todas las cosas.
C. Un Acto de Deseo
◦ Consiste en anhelar recibirlo sacramentalmente. Dile a Jesús: Quisiera recibirte sacramentalmente en cuanto me sea posible .
◦ Este acto recalca que anhelas el momento de comulgar y que quisieras hacerlo bien dispuesto.
D. Un Acto de Acción de Gracias
◦ Consiste en agradecerle por quedarse en el Sagrario y por venir espiritualmente a tu alma. Le dices: Gracias por quedarte conmigo y por venir a mi alma.
Le agradeces que se haya quedado en el Sagrario, que se entregue por nosotros y porque viene espiritualmente a tu alma.
Cuando estos cuatro actos se realizan con sinceridad, el fiel está llevando a cabo una verdadera Comunión Espiritual.
“Madre, préstame tu corazón para recibir a Jesús.Recíbelo tú en mí y con Él forma mi alma.”
Permanece unos momentos en silencio:
Agradece a Jesús.
Adóralo.
Entrégale tus luchas.
Pídele que transforme tu vida.
Pide amar como María.
“Jesús, quiero permanecer unido a Ti todo este día.”
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma.Pero como ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti.Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
(Oración de San Alfonso María de Ligorio)
Jesús amado, Sabiduría eterna, te deseo con todo mi corazón.Ven espiritualmente a mi alma.Madre mía, te entrego esta comunión espiritual:recibe tú a Jesús en mí,adóralo, ámalo y glorifícalo con tu corazón perfecto.Jesús, vive y reina en mí,para que yo viva unido a Ti y consagrado a María. Amén.
Puedes hacerla siempre que:
Los santos recomendaban hacerla varias veces al día.
Aumenta tu amor a Jesús.
Fortalece la perseverancia en la gracia.
Te dispone a una confesión más sincera.
Mantiene viva la presencia de Dios durante el día.
Consolida tu unión con María.
Da fortaleza en la prueba.
Atrae gracias para otros.
Para que la comunión espiritual sea realmente fructuosa, la persona debe:
La unión con Cristo se produce mediante un deseo vivo de recibirlo sacramentalmente.
No basta repetir palabras: es necesario un acto interior real de fe, amor y arrepentimiento sincero.
Quien está en pecado grave está, según la tradición espiritual, “espiritualmente muerto”, y no puede recibir fruto de la comunión espiritual.
No se debe inducir a la comunión espiritual a quienes viven:
unión libre
convivencia sin matrimonio sacramental
divorciados vueltos a casar civilmente
Estas situaciones impiden la comunión sacramental y también la eficacia de la comunión espiritual.
La comunión espiritual es especialmente recomendada para:
Todos los bautizados en gracia.
Personas enfermas, ancianas o impedidas de asistir a Misa.
Quienes trabajan mucho o viven agobiados, porque necesitan alimento del alma.
Los imperfectos y débiles, para crecer en santidad.
Fieles de toda condición
Es una práctica que puede hacerse cada día, e incluso muchas veces al día.
Toda la espiritualidad legionaria es una vida de comunión continua:
Comunión sacramental diaria cuando es posible.
Comunión interior con Cristo en el Cuerpo Místico.
Comunión mariana: actuar siempre por María, con María, en María y para María.
Comunión apostólica: la gracia recibida se derrama en las almas.
Vivida en unión con María, se convierte en:
un camino de fe pura,
un refugio en la sequedad,
una llama que mantiene vivo el amor eucarístico,
una preparación para una comunión sacramental más santa y fecunda.
Si quieres crecer en tu vida interior, en tu consagración mariana y en tu amor a Jesús Eucaristía, haz comuniones espirituales todos los días.
💗 ¿Te interesó este gran movimiento que es la Legión de María y que nos enseña a vivir al Servicio de la Virgen para Gloria de Dios? Descubre cómo sumarteSuma Teológica, III, q. 80, a. 1–2; q. 73, a. 3.
Aquí enseña la distinción entre la recepción sacramental y la recepción “en deseo”, y que el deseo fervoroso permite obtener “el efecto del sacramento”.
Sesión XIII, cap. 8 (11 de octubre de 1551).
Enseña que los fieles pueden comulgar “en deseo” y obtener frutos espirituales cuando no pueden hacerlo sacramentalmente.
Visitas al Santísimo Sacramento y a María Santísima, Cap. “De la Comunión Espiritual”.
La práctica del amor a Jesucristo, cap. V.
Repite la enseñanza clásica y recomienda hacer Comuniones Espirituales “tantas veces como sea posible”.
Camino de Perfección, cap. 35.
Enseña que la Comunión Espiritual produce grandes beneficios y que Cristo no deja sin recompensa al alma que lo desea sinceramente.
Aunque no usa literalmente la expresión “Comunión Espiritual”, sí enseña los principios doctrinales:
n. 1380–1381 (presencia real de Cristo).
n. 1391–1395 (frutos de la Comunión).
n. 1451–1453 (contrición perfecta como acto de deseo).
Es la base teológica que permite comprender la eficacia del “actum desiderii”.
Encíclica Ecclesia de Eucharistia (2003), nn. 34–36.
Reafirma el valor del deseo eucarístico para quienes no pueden comulgar.
Carta Mane Nobiscum Domine (2004), n. 17.
Cita la importancia de mantener encendido el anhelo de la Eucaristía.
Sacramentum Caritatis (2007), nn. 55, 58.
Enseña que el deseo de la Eucaristía mantiene viva la comunión con Cristo.
Directorio de Piedad Popular y Liturgia (Congregación para el Culto Divino, 2001), n. 165.
Reconoce la práctica como válida y recomendada.
Escritos de San Francisco de Sales, Introducción a la Vida Devota, Parte II, cap. 21.
Recomienda la Comunión Espiritual frecuente.
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