Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
San Francisco Javier (1506-1552), nacido como Francisco de Jasso y Azpilicueta, es una figura clave del celo apostólico y uno de los seis fundadores de la Compañía de Jesús. La Iglesia lo honra como:
“Apóstol de las Indias”
Patrono Universal de las Misiones
Modelo de evangelización en Asia
Nacido en Navarra, su vida cambió radicalmente en París, donde su mentor, San Ignacio de Loyola, lo desafió con la pregunta:
“¿Qué le sirve al hombre ganar el mundo si se pierde a sí mismo?” (Mc 8,36)
Este momento de conversión es recreado magistralmente en la obra teatral El Divino Impaciente, de José María Pemán:
"No pierdas en sueños de gloria el alma, que vale más que el mundo. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde el alma?"
Impulsado por esta verdad, Javier se hizo sacerdote y se lanzó a once años de misiones en India, Japón y las Islas Molucas, recorriendo distancias humanamente imposibles y evangelizando con un ardor que la Iglesia ha reconocido desde el siglo XVII.
La vida de San Francisco Javier es un icono del equilibrio entre acción, oración y obediencia, tres pilares indispensables para todo misionero.
Javier es comparado por la tradición con San Pablo y San Vicente Ferrer, por su disponibilidad total para servir a Dios.
Su prontitud para ir a Oriente revela una obediencia radical:
“Siempre disponible al llamamiento de la obediencia.”
Para él, el apóstol es aquel que está listo para correr "adondequiera que Dios los llame, incluyendo ciudades, campos, pueblos, aldeas, cerca o lejos".
Su celo contrasta con la tibieza espiritual, constituyéndose en un llamado a sacudir la inmovilidad.
San Francisco Javier está entre los santos que se distinguieron por su profunda devoción al Santo Rosario, junto a:
San Ignacio de Loyola
Santa Teresa de Jesús
Su ejemplo es una invitación clara a los apóstoles de hoy: la misión necesita de la oración mariana como fuente de poder para el apostolado.
El ministerio de Javier estuvo acompañado de signos extraordinarios:
Decenas de miles de bautismos en India y Japón.
Evangelización masiva en territorios nunca antes visitados por misioneros.
Don de lenguas, que facilitaba la catequesis.
Curaciones milagrosas.
Protección sobrenatural en viajes y tormentas.
“No cesaré de trabajar hasta que me postre el cansancio, porque no hay alegría como la de ganar almas.”
La obra de Pemán capta este fuego inextinguible con la exclamación del santo: "¡Y es que estoy ardiendo! ¡Y es que no puedo esperar!"
La espiritualidad misionera de Javier denuncia la tibieza y los respetos humanos que frenan el apostolado.
Frente a las timideces, los respetos humanos y las dificultades, San Francisco Javier pensaba que para llevar el Evangelio a toda criatura humana, hay que:
"Actuar como hombres que han perdido el juicio."
Esta audacia es necesaria porque, si bien la prudencia es necesaria, debe ser el freno y no la fuerza motriz de la actividad. La Iglesia necesita "hombres, fuera de sí, locos, que no piensan en tomar precauciones egoístas", que vivan libres de la "prudencia de la carne", considerada la prudencia egoísta que paraliza la misión.
El testimonio más profundo de San Francisco Javier valida el principio fundamental de la Legión de María: la necesidad absoluta de la presencia de la Santísima Virgen en la obra de evangelización.
Javier comprobó que en los lugares donde no colocaba la imagen de la Virgen al pie de la cruz, los habitantes:
“Se volvieron contra el Evangelio que él les había llevado.”
Por eso afirmaba que:
No se puede irradiar la fe sin María.
Donde Ella no actúa, los esfuerzos “son como electricidad sin lámpara”.
Este principio es esencial para el apostolado mariano y para comprender las conversiones masivas logradas en los primeros siglos.
San Francisco Javier es un poderoso intercesor para quienes viven la misión o necesitan una gracia difícil.
Misioneros
Viajeros
Obras de evangelización
Vocaciones misioneras
Una de las prácticas más extendidas para pedir:
conversiones
protección
favores especiales
asistencia en misiones y viajes
El celo de San Francisco Javier es el ideal que inspiró al fundador de la Legión, Frank Duff, quien lo consideraba "un objeto de mi particular admiración".
Duff asistía frecuentemente a confesar en la Iglesia de San Francisco Javier (Dublín).
Un jesuita en 1938 comparó el celo de Frank Duff con el del santo, diciendo:
“¿Qué pensaría Ignacio del celo de Frank? Probablemente tanto como del celo y la fibra de su propio Francisco Javier.”
Así como Alfonso Lambe murió a la vista de Rusia, Javier murió a la vista de China, en Sanchón.
Ambos demuestran que la grandeza del apóstol se mide por la entrega total y la obediencia incondicional.
La vida de San Francisco Javier es un llamado a la acción y un recordatorio de que la misión más grande debe hacerse con la audacia de quien ha perdido el juicio por Cristo, y con la certeza de que sin María, la misión no prospera.
En la Basílica del Buen Jesús, Goa (India), venerado como incorrupto desde el siglo XVI.
Por haber evangelizado Asia con frutos extraordinarios y por su celo considerado “sobrehumano”.
Curaciones, don de lenguas y protección milagrosa en sus viajes.
Duff, Frank. Escritos y correspondencia personal.
Fuentes de la Legión de María.
Pemán, José María. El Divino Impaciente (Obra de teatro).
Biografía y Santidad:
ACIPRENSA / Catholic.net / Corazones.org. San Francisco Javier [Referencia para fechas clave, canonización, el cuerpo incorrupto y milagros].
Compañía de Jesús (Jesuits Global) / Universidad Pontificia Comillas. Vida y Obra Misionera de San Francisco Javier [Referencia para el rol de cofundador y Apóstol de las Indias].
Pío XI. Máxima vuestra (Encíclica, 1927) [Referencia para el nombramiento de Patrono Universal de las Misiones].
Contexto Mariano:
Concilio de Éfeso (431 d.C.) y San Cirilo de Alejandría [Referencia para la defensa del título Theotokos y el contexto de las conversiones].
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