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📅 Celebración litúrgica: 3 de enero
«Le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21)
Litúrgicamente, este Nombre fue impuesto al octavo día de su nacimiento, durante el rito de la Circuncisión, cuando el Niño derramó por primera vez su sangre redentora. Así, desde el inicio, el Nombre de Jesús quedó unido inseparablemente al misterio de la salvación.
El nombre Jesús proviene del hebreo Yeshua / Yehoshua y significa:
«Dios salva» o «El Señor es salvación»
La Sagrada Escritura es categórica:
«No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que podamos salvarnos» (Hch 4,12)
Por eso, la Iglesia afirma que:
no hay otro fundamento,
no hay otra roca,
no hay otro acceso a la vida eterna.
Todo edificio espiritual que no se apoye en este Nombre está destinado a caer.
📖 San Pablo lo proclama con fuerza:
«Dios le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre» (Flp 2,9)
El Nombre de Jesús es como una llave maestra espiritual.
abre las puertas de la salvación,
cierra el paso al enemigo,
desbloquea los tesoros de la gracia.
El Avemaría culmina en el Nombre de Jesús:
«…y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús».
San Luis María Grignion de Montfort lo describe como:
«una perla en su estuche»
Además:
la Iglesia concede indulgencia parcial por pronunciar devotamente este Nombre; e Indulgencia Plenaria, si se pronuncia el Santo Nombre con devoción al momento de la muerte.
el método de las cláusulas (Jesús agonizante, Jesús resucitado…) ayuda a fijar el misterio en el corazón.
Durante la tercera semana de la preparación a la Consagración Total, la Iglesia propone rezarlas diariamente.
Allí Jesús es invocado como:
Resplandor del Padre
Rey de la Gloria
Sol de Justicia
Sabiduría eterna
En la tradición oriental:
«Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador»
Las fuentes espirituales son unánimes:
los demonios tiemblan ante este Nombre,
en los exorcismos es arma decisiva,
ninguna piedra funeraria es demasiado pesada para Él.
Por eso su Nombre triunfa sobre el pecado, el mundo y la muerte.
Si hoy veneramos el Nombre de Jesús con signos visibles, se lo debemos en gran parte a San Bernardino de Siena(1380-1444). Este fraile franciscano fue el gran promotor de esta devoción en un tiempo donde la sociedad estaba dividida por el odio y las guerras civiles.
San Bernardino no se limitaba a predicar; él quería que los fieles tuvieran un signo visual de su fe. Por eso, popularizó el famoso monograma IHS (las tres primeras letras del nombre de Jesús en griego, que luego se latinizó como Iesus Hominum Salvator: Jesús Salvador de los Hombres).
Él solía mostrar al final de sus sermones una tabla de madera con el monograma IHS pintado en letras de oro, rodeado por un sol con doce rayos.
"Este Nombre debe ser proclamado... para que brille y no sea ocultado. No puede ser pronunciado sin que inflame el afecto de quien lo invoca" (San Bernardino de Siena).
Para la Legión de María, San Bernardino es un modelo de "predicación audaz". Así como él portaba el nombre de Jesús como una bandera para pacificar ciudades, el legionario lleva ese mismo nombre en su corazón y en sus labios en cada visita apostólica. Él entendió antes que nadie que el Nombre de Jesús es una "antorcha que ilumina" y un "alimento que nutre".
No se puede comprender el Nombre de Jesús sin María.
Ella:
lo recibió del ángel,
lo pronunció por primera vez con amor perfecto,
lo dio al mundo.
San Luis María enseña:
📖 La Promesa legionaria habla de llevar:
«los sagrados nombres de Jesús y María en el corazón»
San Pablo es el modelo:
«Colmar el mundo del Nombre y de la fe de Jesucristo»
El Santísimo Nombre de Jesús:
no es solo una palabra,
es presencia operativa,
es economía de salvación,
es esperanza para el mundo.
Este artículo ha sido desarrollado en conformidad con las fuentes oficiales de la Iglesia Católica y los documentos fundamentales de la Legión de María:
Revelación del Nombre: Evangelio según San Mateo 1, 21 y San Lucas 1, 31.
Circuncisión e Imposición: Evangelio según San Lucas 2, 21.
Unicidad de Salvación: Hechos de los Apóstoles 4, 12.
Himno a la Kénosis: Epístola a los Filipenses 2, 9-11.
Vida en el Nombre: Epístola a los Colosenses 3, 17.
Catecismo de la Iglesia Católica:
Numerales 430-435: Sobre la identidad, misión y el nombre de Jesús como presencia de Dios.
Numeral 2666: El Nombre de Jesús como la vía fundamental de la oración cristiana.
Magisterio y Tradición:
San Bernardino de Siena: Principal promotor de la devoción y del monograma IHS (Iesus Hominum Salvator) en el siglo XV.
Manual de Indulgencias (Enchiridion Indulgentiarum): Concesión n. 21, que otorga indulgencia parcial por la invocación devota del Nombre de Jesús.
Legión de María:
Manual Oficial: Texto de la Promesa Legionaria ("Llevar los sagrados nombres de Jesús y María en el corazón") y Capítulo 39 sobre la espiritualidad del servicio.
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