Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
Llegamos a la décima y última parada de nuestro camino por las virtudes de María. Hemos hablado de humildad, pureza y amor, pero nada de eso se sostiene sin la Fe Sublime o en alto grado. Esta no es una simple creencia intelectual; es la fuerza operativa que nos permite lanzarnos a lo imposible sin dudar, porque sabemos en Quién hemos puesto nuestra confianza.
🌷 Conoce las diez virtudes de María propuestas por la Legión. ¿Cuál te pide la Virgen este año?
La fe no es un sentimiento vago ni una emoción que va y viene. Es una entrega total y libre de la persona a Dios.
Certeza Absoluta: Se basa en la autoridad de Dios, que es la Verdad misma. Por eso, tiene más fuerza que cualquier razonamiento humano.
La Victoria que vence al mundo: La doctrina legionaria enseña que la fe es un arma de conquista. Si tenemos fe suficiente, Dios nos usará para ganar el mundo entero para Su gloria.
Fe en la derrota aparente: La verdadera fe brilla cuando todo parece perdido. Mientras el mundo veía en el Calvario a un ajusticiado, la fe de María veía al Hijo de Dios triunfante.
María es la "realización más pura" de esta virtud. San Agustín decía que Ella fue más bienaventurada por recibir a Cristo por la fe que por concebirlo en su seno.
En la Sagrada Escritura: En la Anunciación (Lc 1, 26-38), María nos da el modelo de la "obediencia de la fe". Ante un anuncio que parecía imposible para la naturaleza, Ella respondió con un "Fiat" absoluto, sabiendo que para Dios nada es imposible.
La Noche de la Fe: La fe de María no fue estática; fue una "peregrinación". Su punto más oscuro fue el Sábado Santo. En ese día, María fue la única criatura en toda la tierra que mantuvo encendida la llama de la fe mientras el cuerpo de Jesús yacía en el sepulcro. Por eso la Iglesia le dedica cada sábado a Ella.
Para nosotros, los legionarios, la fe es una herramienta de trabajo. Sin ella, el Manual sería solo un libro de reglas frías.
Eliminar la palabra "Irremediable": Cultivar la fe en alto grado significa negarse a calificar a cualquier persona o caso como "desesperanzador". Decir que algo es imposible es amarrarle las manos a la gracia de Dios.
La Acción Simbólica: Cuando un trabajo nos supera, no nos quedamos quietos. Damos un paso, un gesto, un pequeño esfuerzo (la acción simbólica) para que Dios tenga una base sobre la cual obrar el milagro.
Ver a Cristo en el prójimo: Cada vez que visitamos a alguien, ejercitamos la fe al ver a Jesús bajo las apariencias de esa persona, ya sea alguien amable o alguien que nos rechaza.
Para el legionario, la fe no es algo que se inventa, es algo que se pide. La Oración Final de la Tessera ("Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María...") es, en realidad, un tratado sobre la Fe Sublime. Si la desglosamos, encontramos el camino exacto para nuestra virtud:
"Una fe animada por la caridad": Nos enseña que la fe no puede ser fría. Debe ser el motor que nos haga ver a Cristo en el prójimo. Sin amor, la fe es solo ideología; con caridad, es apostolado.
"Una fe firme e inconmovible como una roca": Aquí pedimos la fe del Calvario. Esa que nos permite estar tranquilos en medio de las tempestades, las críticas o cuando los resultados no aparecen.
"Una fe valerosa": Es la fe "intrépida". La que nos impulsa a emprender "grandes empresas" sin miedo al fracaso humano. Es la fe que nos saca de la comodidad.
"Una fe que sea nuestra Columna de Fuego": Como el pueblo de Israel en el desierto, pedimos una fe que nos guíe en la oscuridad, que mantenga encendida la esperanza de la Legión y que "encienda por todas partes el fuego del Amor Divino".
"Para que terminada a lucha de la vida...": Nos recuerda que la fe es para el combate, pero el premio es la eternidad. Es una fe con perspectiva de Cielo.
Nuestros modelos legionarios no se guiaban por la "prudencia de la carne", sino por la luz de la fe.
Alfie Lambe: Alfie poseía una fe que no conocía fronteras. Él enseñaba que la santidad no es algo que fabricamos nosotros, sino "Alguien que llega" (Dios) cuando el alma tiene fe para recibirlo. Su fe le permitía golpear puertas con la convicción de que el Espíritu Santo ya estaba del otro lado.
Edel Quinn: Encarnó la "locura de la Cruz". Su fe era tan pura que no necesitaba ver resultados visibles para seguir fundando la Legión en medio de la enfermedad y la soledad.
Frank Duff: Siempre insistió en que abandonar la oración es el primer paso para perder la fe. Para él, la fe era la "cadena sutil" que nos une al poder de Dios.
¿Cómo pasamos de una fe "pequeña" a una fe "sublime"? Aquí algunos consejos prácticos de las fuentes y de Montfort:
Pedir el "Suplemento" de María: No confíes en tu propia fe, que a veces flaquea. En tu oración, decile: "Madre, préstame tu fe para este trabajo". Sumergí tu insuficiencia en el océano de la fe de María.
Obrar en "Fe Pura": Aprende a ser fiel cuando no "sientes" nada. La fe se prueba en la aridez, en el cansancio y en las distracciones. Cumple tu deber y reza tu Rosario aunque no tengas ganas; eso es fe real.
El "Lenguaje de Señas" de Dios: Estate atento a las señales en tu día a día. Para el que tiene fe, no existen los accidentes, sino los patrones divinos.
Aliméntate de la Palabra: Dedica al menos 15 minutos diarios a meditar el Evangelio. La fe entra por el oído y se nutre de la Escritura.
Recitar el Credo con atención: Al empezar tu Rosario, no recites el Credo de memoria. Usalo como un ancla para cimentar tu jornada en las verdades eternas.
Sagrada Escritura: (Lc 1, 26-38; Jn 20, 29; 1 Jn 5, 4).
Manual de la Legión de María: Cap. III, V, VI, XXII y XXXIX.
Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 142-166.
San Luis María de Montfort: Tratado de la Verdadera Devoción (n. 108, 214); El Secreto de María.
Frank Duff: La fe es la sutil cadena que nos ata a lo infinito; La Fe; The Sign-Language of Faith; Victory through Mary.
Hilde Firtel: Apóstol sin Estola.
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