Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
Llegamos a la novena virtud del Decálogo de María: el Amor Intrépido. En la Legión, el amor no se define como un sentimiento vago o una emoción pasajera, sino como una fuerza operativa. Es un amor que "se arremanga las mangas" y no descansa hasta que Dios sea conocido y amado. Es el amor que no mide el costo, no teme al peligro y encuentra su mayor alegría en el sacrificio.
🌷 Conoce las diez virtudes de María propuestas por la Legión. ¿Cuál te pide la Virgen este año?
Teológicamente, este amor es oblativo (de ofrenda). No busca el provecho propio, sino la gloria de Dios y la felicidad del prójimo.
Más que sentimientos: El amor verdadero es una decisión de la voluntad. San Juan Bosco decía que la verdadera devoción es "amar a María con las mangas arremangadas". No es "sentir" bonito, es hacer el bien aunque no tengamos ganas.
Vencer al Omnipotente: San Luis María de Montfort enseña que el amor de María fue tan puro que "hizo violencia" al Creador, logrando que la Sabiduría Eterna decidiera descender a su seno. El amor intrépido es el único poder humano capaz de "conmover" el corazón de Dios.
La Locura de la Cruz: Este amor no busca "picnics espirituales". Es una caridad ardiente que prefiere una vida corta de servicio total que una larga existencia centrada en el cuidado propio.
A menudo se resalta la dulzura de María, pero el Manual subraya que Ella es la "Mujer Fuerte". Su amor a Dios se manifestó en una entereza inquebrantable en cada momento crítico.
El "Fiat" como Salto al Vacío: En la Sagrada Escritura (Lc 1, 38), María acepta la maternidad divina arriesgando su reputación y su vida. Fue el acto más heroico realizado por una criatura.
Corredención al pie de la Cruz: Su amor alcanzó el clímax en el Calvario. Allí, Ella no solo sufrió como madre, sino que ofreció voluntariamente a su Hijo al Padre. Su generosidad fue infinitamente superior a la de Abraham: prefirió el sufrimiento de Cristo al suyo propio por nuestra salvación.
Identificación de Corazones: En la Anunciación, el Corazón de Jesús y el de María empezaron a latir al unísono. María acogió con igual agrado las glorias y los dolores. El legionario copia esto buscando no solo al "Cristo de la gloria", sino también al "Cristo del dolor" en los más sufridos.
El espíritu de la Legión exige un servicio que no conoce restricciones. El Manual nos llama a una disciplina casi militar por amor.
Sin límites ni restricciones: El legionario que dice "hasta aquí me sacrificaré, pero no más", nunca saldrá de lo trivial. Se requiere una disposición espontánea a darse totalmente, considerando las fatigas como "goces en la balanza de la Justicia Divina".
Vencer el "Respeto Humano": El amor intrépido menosprecia la burla, el ridículo y el "qué dirán". Como los cristianos antiguos en el Coliseo, el legionario debe estar listo para ser "arruinado" en la búsqueda de los intereses de Dios.
La Acción Simbólica: Ante tareas imposibles o "casos desesperados", el Manual pide dar un primer paso valiente. Es el amor el que nos hace golpear la puerta de un leprosario o de una zona peligrosa con la convicción de que María completará la obra.
Nuestros modelos no leyeron sobre el amor sacrificado; lo encarnaron hasta el último aliento.
Venerable Edel Quinn: Ella demostró la "viabilidad de la locura de la cruz". En África, enferma y agotada, respondía ante los peligros: "No quiero que me envíen a ningún picnic". Su amor buscaba el lugar donde las almas estaban más abandonadas.
Siervo de Dios Alfonso Lambe: Alfie dormía a veces solo 15 horas por semana para cumplir su misión. Pudiendo viajar cómodamente, elegía autobuses de tercera clase y viajes extenuantes para ofrecer ese sacrificio por el éxito de la Legión. Para él, todo tiempo no empleado en el servicio de Dios era tiempo perdido.
Frank Duff: Su amor lo llevó a fundar la Legión en los barrios más peligrosos de Dublín, enfrentando la violencia y el desprecio con una tranquilidad que solo nace de un corazón que ya se ha entregado por completo.
¿Cómo transformamos este amor intrépido en una realidad cotidiana en nuestro Praesidium?
Establecer "Contactos de Amor": El éxito apostólico exige mortificar prejuicios. Saludá con amor a quien te rechaza, estrechá manos "sucias" en los barrios pobres y demostrá que tu amor no es fingido, sino que ves a Cristo en el otro.
La Esclavitud de Amor (Montfort): Realizá cada tarea (trabajar, descansar, visitar) con la intención de agradar a Dios a través de María. Decí interiormente: "Amada Soberana, por amor vuestro hago esto". Este "martirio espiritual" vacía el alma de egoísmo.
Fidelidad en lo Humilde: El amor intrépido se prueba en la puntualidad. No te quedes en la cama tras la hora de levantarte; cumplí con igual lealtad una tarea insignificante que la más difícil.
Aceptar las "Pequeñas Cruces": Recibí con un "Amén" el cansancio, un dolor de cabeza o un fracaso aparente en una visita. Ofrecelo como combustible para que el fuego del amor arda con más fuerza.
Pedir el Corazón de María: En la comunión, pedile a la Virgen su propio Corazón para amar al Señor "con amor puro y ardiente como el suyo". No confíes en tu propia capacidad de amar, usá la de Ella.
Sagrada Escritura: (Lc 1, 38; Jn 15, 13; Jn 19, 25).
Manual Oficial de la Legión de María: Cap. III, IV, VI, IX, XXXIII y XXXIX.
San Luis María de Montfort: Tratado de la Verdadera Devoción (n. 108, 121, 214); El Secreto de María.
Frank Duff: The Woman of Genesis; Victory through Mary.
Hilde Firtel: Apóstol sin Estola (Vida de Alfonso Lambe).
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