Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
En un mundo sediento de paz, muchas personas buscan alivio en el reiki, el yoga, curanderos o las terapias alternativas. Sin embargo, lo que se presenta como "bienestar" es a menudo una puerta de entrada a la confusión doctrinal y al peligro espiritual. Como católicos y legionarios, nuestra misión no es juzgar, sino rescatar.
A continuación, presentamos una hoja de ruta espiritual y pastoral para enfrentar esa "batalla invisible" con las armas de la Verdad y la Caridad.
Para ayudar a otros, primero debemos entender la naturaleza del combate. La Iglesia nos enseña que la vida humana es una lucha dramática entre el bien y el mal. El enemigo rara vez se presenta de frente; su estrategia predilecta es el disfraz de "ángel de luz" (2 Cor 11,14).
La sustitución: No niegan a Cristo, lo diluyen. Pasa de ser Salvador a ser un "maestro iluminado"; la Gracia se confunde con "energía" y la oración con "técnica".
El vacío interior: Mientras la oración cristiana es un encuentro con un Dios Personal, muchas corrientes orientales buscan "anularse" o vaciarse. Un corazón vacío sin Dios queda expuesto a influencias preternaturales.
El orgullo espiritual: El engaño hace creer a la persona que ha alcanzado un nivel de conciencia "superior", alejándola de la humildad y la obediencia a la Iglesia.
Un desafío constante en el apostolado es la curandería. Bajo el pretexto de "dones naturales" o habilidades heredadas de padres o abuelos, muchos curanderos, y a veces sin conocer el peligro por ignorancia religiosa, mezclan oraciones católicas con ritos esotéricos, poniendo en peligro espiritual a ellos mismos y a sus "pacientes".
Es así como vemos muchas veces a católicos devotos y de sacramentos frecuentes, recurrir a esas prácticas esotéricas sin saber en la ofensa a Dios y peligro que se incurre. Estos "poderes" siempre y sin ningúna excepción provienen de entidades diabólicas y tienen como fin el alejamiento de la verdadera fe.
Es útil decir que estos ritos, y lo mismo se puede decir del reiki o de las otras terapias alternativas antes listadas, suelen tener resultados favorables, por favores pedidos (a través de ritos o palabras) a esas entidades diabólicas, que al ser ángeles caídos tienen poderes preternaturales de "curación" o "sanación", o hasta la obtención de dinero o cosas materiales, pero a cambio de la mancilla del alma del curandero, o reikista, y de sus "pacientes" y que solo buscan que el incauto practicante ofenda a Dios.
No es la habilidad del curandero, o reikista, es la acción invocada: preternatural y maligna que hace el supuesto bien de sanación o prosperidad, pero que luego se cobra ese favor, con el pecado en sí, con la pérdida de la Gracia Divina, y con posteriores enfermedades o desgracias mayores, llevando a "los pacientes" a volver al chamán o reikista a que lo siga "curando" generando un ciclo vicioso del mal.
Ni que hablar de los trabajos encargados para hacer mal a otros, amarres, endulzamientos, retornos, males de ojo etc. Acciones propias de la magia, negra, verde o blanca: son todas demoníacas, aborrecidas por Dios.
El legionario debe aclarar que Dios no necesita de ritos mágicos para sanar. Recurrir a curanderos, sanadores o a la magia blanca para "cortar el mal de ojo" o "limpiar la casa" o "curar el empacho" es entregar la confianza a entidades desconocidas disfrazadas de piedad, lo cual constituye un pecado de idolatría que debilita la protección sacramental de la familia.
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Cuando alguien ha abierto puertas al ocultismo o la superstición a través de estas prácticas, no basta con una explicación teórica; se requiere un despliegue de gracia.
El Rosario es una acción de guerra contra la soberbia del Maligno.
Piedra de toque: Es la prueba definitiva. Quien rechaza el Avemaría bajo pretexto de una "unión más íntima" con Dios, está bajo una ilusión.
Poder exorcista: Recitar el Rosario y las promesas del Bautismo crea un cerco de protección alrededor de las almas acosadas.
Para que la victoria sea total, debemos conducir al hermano hacia los Sacramentos:
Confesión Sacramental: Es el acto de "cerrar la puerta". La Iglesia y los expertos en combate espiritual coinciden: una sola Confesión bien hecha es más eficaz que cien exorcismos. Mientras el reiki busca una "sanación energética" superficial, la Confesión produce una resurrección espiritual del alma. Al confesar la participación en prácticas de la Nueva Era, el penitente cierra la puerta legal al demonio, recupera la Gracia Santificante y expulsa al enemigo de su interioridad. No hay "limpieza" humana que supere el poder del perdón de Cristo.
Eucaristía: Es el remedio supremo. El vacío que el demonio intentó llenar es ocupado por el único Señor.
Consagración a María: Ella es el molde donde el alma se purifica. Donde Ella está presente, el demonio no tiene entrada.
¿Cómo acercarnos a quien está sumido en el error sin que se cierre? La Legión de María nos enseña que el método es el "encanto de la caridad".
San Francisco de Sales decía que "no se atraen moscas con vinagre, sino con una gota de miel".
Comprar el derecho a hablar: Escucha atentamente. Haz que el otro se sienta respetado como "rostro de Cristo". Solo tras escucharlo, tendrás el derecho moral de presentar la Verdad.
Amistad como puente: El sistema es simple: un alma busca a otra. No busques ganar una discusión intelectual, busca convencer a través de un amor heroico.
Sin denuncias, con soluciones: No ridiculices su búsqueda de salud o paz; muéstrale que en Cristo está el cumplimiento verdadero de esos deseos.
La Medalla Milagrosa: Entregarla es un acto positivo que actúa como canal tangible de la gracia de la Virgen, rompiendo a menudo resistencias de años.
El apostolado en este campo es una obra de misericordia espiritual. No combatimos para vencer discusiones, sino para devolver almas a la Gracia.
Recordemos las palabras: "La Virgen Guerrera, vencedora en todos los combates, guía a sus soldados para arrebatarle al enemigo sus presas". La verdadera luz no es una energía interior; es Cristo. La verdadera libertad no es la expansión de la conciencia; es la filiación divina.
Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 2116-2117 sobre adivinación y magia).
Jesucristo, Portador del Agua de la Vida (Documento Vaticano sobre la Nueva Era).
Tratado de la Verdadera Devoción, San Luis María Grignion de Montfort.
y testimonios de Católicos conversos, ex víctimas de los engaños de la New Age.
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