Legión de María Argentina - ¡¡Súmate a trabajar para la Virgen!!
Cada año, cerca del 25 de marzo, los legionarios de todo el mundo celebran una de las ceremonias más importantes de su vida espiritual: el Acies.
No se trata simplemente de una reunión o un acto devocional más. El Acies es el momento en que la Legión entera se presenta ante su Reina para renovar su consagración y su disponibilidad total al servicio de Cristo.
Para comprender su grandeza, es necesario conocer su origen, su significado y su profunda conexión con la espiritualidad de la consagración a María.
El Acies es la ceremonia anual en la que los legionarios, como cuerpo unido, renuevan su consagración a la Santísima Virgen.
Durante esta función solemne, cada miembro —activo o auxiliar— se acerca al Vexillum Legionis (estandarte de la Legión) y pronuncia la fórmula de entrega:
“Soy todo tuyo, Reina mía, Madre mía, y cuanto tengo tuyo es.”
El nombre Acies proviene del latín y significa “ejército en orden de batalla”, imagen que expresa la identidad espiritual del legionario:
un soldado de Cristo que combate bajo el mando de María.
La Legión se inspira en la imagen bíblica:
“¿Quién es ésta que avanza como un ejército en orden de batalla?”(cf. Ct 6,10)
Así, en el Acies, la Legión se presenta como un ejército espiritual reunido bajo el estandarte de su Reina.
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El Acies nació en los primeros años de la Legión de María en Dublín.
En una de las primeras grandes reuniones legionarias participaron aproximadamente 550 miembros, quienes se reunieron para renovar juntos su entrega a la Virgen.
Para organizar la ceremonia fue necesario incluso marcar el suelo con tiza, para que cada legionario pudiera avanzar ordenadamente hasta el altar y realizar su consagración individual.
“la cosa más impresionante que había visto jamás”.
Desde entonces, el Acies se convirtió en la función anual central de la Legión de María.
El Acies se celebra normalmente cerca del 25 de marzo, fiesta de la Anunciación del Señor.
Esta elección no es casual.
En la espiritualidad de la consagración mariana —especialmente en la tradición de San Luis María Grignion de Montfort— la Anunciación es el misterio propio de la consagración.
San Luis María enseña que:
La Anunciación manifiesta la dependencia que el Hijo de Dios quiso tener de María para nuestra salvación (VD 243; 33D 28).
En este misterio, Cristo quiso hacerse “cautivo y esclavo de amor” en el seno de su Madre (VD 243).
La Encarnación es el trono de la misericordia y de la gloria de Dios (VD 248).
Por eso, para quienes se consagran a María, esta fiesta es el momento ideal para renovar su entrega.
El Acies tiene varios propósitos espirituales profundos.
El objetivo principal es renovar la entrega total a la Virgen.
La consagración mariana, según San Luis María, es en esencia:
una renovación perfecta de las promesas del bautismo.
Quien se consagra:
renuncia nuevamente a Satanás
se entrega totalmente a Jesucristo
y se pone bajo la guía de María.
La Legión de María enseña que todo su apostolado debe realizarse en unión con María.
El Acies es el momento en que cada miembro reconoce públicamente que:
su trabajo apostólico
su vida espiritual
y sus esfuerzos por la salvación de las almas
dependen de la ayuda de la Virgen.
El Acies no es sólo un acto personal.
Es también una manifestación visible de que todos los legionarios forman un solo cuerpo espiritual bajo el estandarte de María.
La Legión aparece así como un ejército organizado al servicio de Cristo.
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En el centro de la ceremonia se encuentra una frase sencilla pero profunda:
“Soy todo tuyo, Reina mía, Madre mía, y cuanto tengo tuyo es.”
Esta fórmula resume la espiritualidad de la entrega total a María.
San Luis María enseña que consagrarse significa entregar:
el cuerpo
el alma
los bienes exteriores
y también los bienes espirituales.
Es decir, méritos, virtudes y valor de las buenas obras.
La consagración implica además dejar a María la disposición de nuestras oraciones y sacrificios, para que los utilice según la voluntad de Dios.
San Luis María utiliza una imagen muy hermosa.
Dice que María es un “molde de Dios” en el que el alma puede formarse para convertirse en una copia de Jesucristo.
El Acies debe organizarse con cuidado para conservar su espíritu de oración y solemnidad.
Debe prepararse un altar legionario con:
imagen de la Inmaculada Concepción
flores naturales
velas
el Vexillum Legionis en lugar destacado.
La estructura habitual incluye:
Invocación al Espíritu Santo y rezo del Santo Rosario (oraciones preliminares de la Tessera).
Alocución espiritual sobre el significado del Acies y la consagración
Renovación individual de la consagración
Catena Legionis
Consagración colectiva
Unos minutos de Adoración al Santísimo.
Oraciones finales de la Téssera
Bendición sacerdotal.
Cada legionario avanza hacia el Vexillum y:
coloca su mano sobre el asta del estandarte
pronuncia la fórmula del Acies.
Este gesto simboliza la entrega personal al servicio de María.
El celebrante lee en nombre de todos un texto de consagración (se sugiere la Síntesis Mariana, apéndice 11 del Manual de la Legión de María) y todos siguen el texto con la vista y responden al final.
En muchos lugares, algunos Comitia o Regiae tienen la tentación de organizar un único, gran Acies para toda el área del Consejo - para toda una diócesis, por ejemplo. De este modo - creen - pueden pedirle al Obispo que lo presida y mostrarle cuántos legionarios hay en su diócesis.
Sin embargo, en este aspecto, el Manual es MUY CLARO: El Acies es, por naturaleza, una función propia de la CURIA.
Esto se debe a varios motivos prácticos y espirituales.
El elemento central del Acies es que cada legionario haga su consagración individualmente.
Si la ceremonia se realizara a nivel de toda una diócesis o de un consejo superior, el número de participantes haría imposible conservar este carácter personal.
Las Curiae permiten una reunión:
cercana
organizada
profundamente espiritual.
Esto ayuda a preservar la devoción y la disciplina legionaria.
La Curia es el organismo que acompaña directamente a los praesidia, por lo que tiene la responsabilidad de promover y organizar esta renovación espiritual.
Cuando el Acies es el único en una diócesis, se priva a los legionarios que no pueden asistir ese día por razones fundamentadas, de participar en cualquier otro. Se priva también a los legionarios más alejados del lugar del evento, que encuentran difícil acceder hasta allí. Se hace más difícil convocar a todos los auxiliares, como es de desear.
En cambio, cuando cada Curia organiza su propio Acies, todo se vuelve más accesible, y así, por ejemplo, se potencia el número de asistentes, y la unción de la ceremonia.
En los casos en que el deseo - noble y válido - de congregar a todos los legionarios en un solo lugar, con el Obispo es muy fuerte, se recomienda realizar una Misa en Acción de Gracias por un nuevo aniversario de la Legión de María (en torno al 7 de septiembre). Así se cumple este objetivo y se reúnen todos para agradecer esta gracia tan grande...
Para el legionario, el Acies no es simplemente recomendable.
Es un momento clave de su vida espiritual.
Participar en él significa:
renovar el compromiso apostólico
renovar la confianza en María
comenzar el año legionario con nueva fuerza espiritual.
Los socios auxiliares también están llamados a participar, porque su oración sostiene toda la obra apostólica de la Legión.
Los socios auxiliares también tienen un lugar esencial en el Acies. Aunque su servicio legionario se realiza principalmente por medio de la oración, la Legión los reconoce como verdaderos miembros del ejército de María, hasta el punto de que un praesidium se considera incompleto sin ellos.
Su presencia en esta ceremonia manifiesta visiblemente la unidad del cuerpo legionario: los activos que trabajan apostólicamente y los auxiliares que sostienen ese trabajo con la oración. En el Acies, ambos se presentan juntos ante su Reina para renovar su dependencia de María y ofrecerle nuevamente “todo lo que somos y tenemos”.
De este modo, la fuerza suplicante de los auxiliares —comparada por el Manual con las “alas” de la Legión, que permiten al ave elevarse— recibe también la bendición para un nuevo año de combate espiritual.
Además, al celebrarse cerca de la fiesta de la Anunciación, su participación se convierte en una manera concreta de unir su oración diaria al “Fiat” de María, prolongando ese “sí” en la vida y en la misión de toda la Legión.
👉 ¿Tu Praesidium tiene suficientes auxiliares? Lee aquí sobre su importancia y necesidad.
Cada Acies es una invitación a repetir con sinceridad:
“Soy todo tuyo, Reina mía, Madre mía.”
No se trata sólo de una fórmula.
Es una decisión espiritual profunda:
poner toda nuestra vida, nuestras obras y nuestras luchas apostólicas en manos de la Virgen, para que Ella las utilice para la gloria de Dios y la salvación de las almas.
El Secreto de María (SM 16-17; 29-30; 34; 44; 61; 68)
¡¡¡Gracias x el envío de tanto material para nuestra formación!!!
ResponderBorrarClaramente explicado y sintetizado
Como Concejo de Comitium, lo imprimiremos para entregar después del ACIES a cada legionario!!!
para servir! y para la Gloria de Dios!
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