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La memoria de San Blas (3 de febrero) trasciende la mera tradición de sanación física. Para el fiel católico, y especialmente para quien sirve en el altar a través de la música, esta fecha representa la consagración del instrumento más perfecto creado por Dios: la voz humana.
Este artículo explora su vida, el sentido de sus sacramentales y por qué todo aquel que usa su voz para alabar a Dios debería encomendarse a su intercesión.
San Blas vivió en Sebaste (Armenia) a finales del siglo III. Su vida es un compendio de las tres facetas de la santidad primitiva: el pastoreo, la ascesis y el testimonio supremo.
Antes de ser obispo, Blas fue un médico de gran renombre. Su capacidad para curar cuerpos fue el preludio de su misión para sanar almas. Durante la persecución del emperador Licinio, se retiró a una cueva en el monte Argeos, donde vivía en oración y armonía con la naturaleza. Se cuenta que las fieras acudían a él para ser curadas, reflejando una paz que recordaba al Edén.
Fue capturado por los cazadores del gobernador Agrícola. En el camino a la prisión, una madre le presentó a su hijo, quien moría asfixiado por una espina de pescado. Blas oró y el niño sanó. Este episodio marcó su patronazgo eterno. Tras negarse a adorar a los ídolos, fue torturado con cardos de hierro —usados para cardar lana— y finalmente decapitado en el año 316.
Sentido del Dies Natalis: Según la teología cristiana, su conmemoración celebra su dies natalis, es decir, su "nacimiento para el cielo a través del martirio" (50 preguntas sobre Cristo).
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La bendición de las gargantas con las velas cruzadas es un sacramental. Según el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1667), los sacramentales son "signos sagrados creados por la Iglesia para preparar a los hombres a recibir el fruto de los sacramentos".
"Las bendiciones ocupan un lugar primordial entre los sacramentales... e incluyen la intercesión de la Iglesia para que los hombres utilicen los dones de Dios según el espíritu del Evangelio" (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1671 y 1678).
Al colocar las velas sobre la garganta, la Iglesia no realiza un acto de magia, sino que utiliza una "coraza contra los ataques del enemigo y las enfermedades" (San Francisco de Sales), buscando que el fiel conserve la salud para seguir sirviendo a Dios.
Para el cristiano, la garganta no es solo un órgano biológico; es el instrumento consagrado para que el Verbo se haga voz. Al bendecir la garganta, la Iglesia consagra el medio por el cual la doctrina se hace audible.
Esto nos enseña que el Espíritu es quien da el "aliento de nuestra boca" y debe ser el inspirador de la proclamación del Evangelio (Manual de la Legión de María).
La voz que alaba a Dios actúa como una protección. Una garganta dedicada a la alabanza vocal es una defensa, pues el uso de objetos bendecidos y la oración purifican el alma y los sentidos (José Antonio Fortea: Summa Daemoniaca).
Aquí reside el corazón pastoral de este artículo: ¿Por qué un cantor debe buscar la bendición de San Blas? El canto litúrgico no es un adorno, sino una "parte necesaria o integral de la liturgia solemne" (Sacrosanctum Concilium, n. 112).
Quienes desempeñan el ministerio del canto en las Misas ejercen un "auténtico ministerio litúrgico" (Sacrosanctum Concilium, n. 29). Para ellos, la intercesión de San Blas es fundamental.
En la espiritualidad de los santos, el alma de quien alaba a Dios es comparada con una "lira armoniosa" (Santa Teresa de Lisieux, Obras Completas). Si el alma es la música, la garganta es el instrumento físico que debe estar sano para elevar una "celestial armonía".
El canto es un "sacrificio de alabanza" (Libro Eucaristía). Al cuidar la salud de la voz por intercesión de San Blas, el cantor asegura que su ofrenda sea digna. Como indica la Sacrosanctum Concilium (n. 29), los cantores desempeñan un "auténtico ministerio litúrgico" y deben ejercerlo con la piedad que conviene.
Participación Activa: No ver la bendición como un rito externo, sino como una renovación de su compromiso de "cantar con el espíritu y con la mente".
Unión con María: Siguiendo a San Luis María de Montfort, el cantor debe unir su voz a la de la Virgen para que su canto sea un Magnificat perfecto.
Cuidado y Formación: La bendición no exime de la técnica. El cantor debe cuidar su voz como un don confiado, recordado que el Espíritu Santo es quien da el "aliento de nuestra boca" (Frank Duff).
Celebrar a San Blas es recordar que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y que nuestra voz es su heraldo. Ya sea al proclamar la lectura o al entonar el salmo, el fiel pide que su garganta sea sana para que su alabanza sea eterna.
"La ley del culto exige que reconozcamos y agradezcamos los servicios que nos prestan los poderes celestiales... debemos dar gracias a San Blas por haber curado la garganta" (Frank Duff: Victory Through Mary, p. 26).
Esta es la fórmula que el sacerdote pronuncia mientras sostiene las velas (usualmente cruzadas) cerca de la garganta del fiel:
"Por intercesión de San Blas, obispo y mártir, Dios te libre de los males de la garganta y de cualquier otro mal. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén."
Para los ministros del canto, esta oración puede hacerse personal antes de cada ensayo o celebración:
"Señor, por intercesión de San Blas, purifica mi garganta para que mi voz sea un reflejo fiel de Tu amor. Que mis labios no solo pronuncien palabras, sino que transmitan Tu Espíritu a quienes me escuchan. Amén."
San Blas, ruega por nosotros 🙏
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Catecismo de la Iglesia Católica (CCC): Párrafos 828, 956, 1156, 1157, 1667, 1671, 1678 (Sobre los sacramentales y bendiciones).
Concilio Vaticano II: Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), núms. 2, 29, 112 (Sobre el ministerio del canto).
Código de Derecho Canónico: Canon 1166.
Misal Romano: Prefacio de los Santos I y de los Mártires.
Duff, Frank: Victory Through Mary (Victoria por medio de María), Praedicanda Publications, 2021.
Santa Teresa de Lisieux: Obras Completas (Metáfora de la lira y el alma).
San Francisco de Sales: Introducción a la Vida Devota (Sobre objetos bendecidos).
Fortea, José Antonio: Summa Daemoniaca (Sobre la protección de los sentidos y Poder de los sacramentales)
San blass. Protecion familia. NS.
ResponderBorrarGarganta. Dentadura. Hoy siempre