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Jesús hizo grandes promesas a quienes recen con confianza la Coronilla de la Divina Misericordia, reveladas a Santa Faustina Kowalska. A través de ella, el Señor mostró el poder inmenso de su Misericordia, especialmente en la hora de la muerte y por los pecadores más necesitados.
Entre sus promesas, Jesús aseguró:
“A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en vida y especialmente a la hora de la muerte.” (Diario de Santa Faustina, 754)
“Cuando recen esta coronilla junto a un moribundo, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como Juez justo, sino como Salvador Misericordioso.” (Diario, 1541)
También prometió que, por medio de esta oración, se puede obtener todo lo que esté conforme a la voluntad de Dios, y que su Misericordia protegerá las almas, las familias y los lugares donde se rece con fe.
Rezar la Coronilla es, por tanto, una fuente de consuelo, perdón y esperanza, un acto de confianza total en el Corazón de Jesús.
nota: Al acercarnos a la devoción de la Divina Misericordia, es fundamental recordar que, al tratarse de una revelación privada, su función no es 'completar' o mejorar el depósito de la fe, sino ayudarnos a vivirlo más plenamente en una época determinada, sin que su aceptación sea obligatoria para la salvación. En este sentido, la piedad hacia los mensajes de Santa Faustina debe integrarse armoniosamente con la Tradición Apostólica, la cual nos enseña que la Misericordia no es un sentimiento que anula la ley, sino la perfección de la Justicia divina. Una verdadera devoción no debe conducir a la presunción, sino a una conversión profunda donde el alma se ajuste a la justicia de Dios, reconociendo que el perdón y la gracia siempre van de la mano con la necesidad de arrepentimiento, reparación y el santo temor de Dios que la Iglesia ha custodiado por siglos.
Jesús Misericordioso en vos confío 🙏🏻
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